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En
el año 2009 ingresó a nuestras colecciones de vidrio y cristal,
por generosa donación del doctor Juan Ignacio Parra, un
importante vaso, de fines del siglo XVIII, de vidrio tallado a
la rueda y decorado con una cartela central, circular, enmarcada
con una guirnalda o dos palmas con flores pequeñas y en medio un
monograma con las letras G. W. C. Externamente a esta cartela
aparecen dos grandes palmas y en la parte posterior se halla un
matero con varias ramas con flores estilizadas que salen de él.
En la base también se ve la huella del puntíl.
Esta pieza perteneció a la familia Leyba Torres, de Coro, a
quien se la compró, en 1927, el conocido coleccionista y
fundador de nuestro museo, don Leopoldo García Quintero. A su
muerte dicho vaso pasó por herencia a su hijo Leopoldo García
Galindo y luego a la hija de éste Mariana García Berrizbeitia de
Pérez Sardi quien a su vez la vendió a nuestra Asociación.
Para el momento en que se adquirió este vaso sólo se contaba con
los datos del catálogo de la colección García Quintero cuyo
lugar de fabricación estaba establecido como inglés. Por otra
parte, el monograma no había podido ser identificado y se
pensaba más bien en las iniciales del nombre y apellido de una
persona. Sin embargo, este vino a ser identificado recientemente
gracias a la observación e investigación del diseñador José José
Villamizar quien aclaró el significado de dichas letras. En
efecto, se trata de las iniciales de la Geoctroyeerde West-Indishe
Compagnie (Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales).
Esta compañía, también conocida como la W.I.C, fue una de las
primeras compañías comerciales que funcionaron en el Nuevo
Mundo. Para 1621, ésta tenía el monopolio del comercio con
jurisdicción en Africa, Brasil, el Caribe y Norteamérica. Fundó
colonias en Estados Unidos y más tarde en las Antillas, en
Curazao, Aruba, Bonaire, Puerto Rico, Tobago y Surinam. En 1674
la compañía se replegó por problemas económicos. Sin embargo, no
fue sino hasta 1791 cuando dicha compañía desapareció por
completo ya que los ingleses habían tomado el control de Surinam
desde 1780 y la compañía fue incapaz de recuperarse. El gobierno
neerlandés adquirió entonces las acciones y tomó el control de
los territorios. Se calcula que durante el siglo XVIII unos mil
quinientos barcos hicieron viaje entre Williemstad y Amsterdam
llevando muchos rubros como cacao, tabaco, cueros, azúcar,
maderas, grana, zarzaparrilla, etc etc. y trayendo de regreso
muchos productos europeos para el consumo de la Provincia de
Venezuela. Los depósitos para estas mercancías se hallaban en
Curazao. En la bandera usada en sus barcos se halla el mismo
monograma G.W.C., correspondiente a las iniciales de su nombre
en neerlandés. Este mismo monograma, utilizado en los sellos de
la compañía, puede verse aún en las fachadas de las casas que
sirvieron de oficinas principales en Amsterdam y otras ciudades
holandesas. De hecho, una chimenea tallada en madera con este
emblema, que perteneció a una de las oficinas, se halla en el
Rijksmuseum de Amsterdam. Debe decirse que cada cámara tenía su
propio monograma.
Era
común que tanto esta compañía como la V.O.C. (Compañía
Neerlandesa de las Indias Orientales) compraran objetos de
vidrio procedentes de Inglaterra, para regalar a sus socios o
relacionados, a los que luego se les tallaban los monogramas en
Holanda. La W.I.C. tuvo como una de sus metas establecer en
Curazao una importante factoría que se ocupara especialmente del
intercambio mercantil con el continente americano, burlándose
así de las reales disposiciones españolas que prohibían ese
tránsito. Con las reformas liberales de Carlos III se permitió
una mayor libertad de comercio entre la isla holandesa y
Venezuela. Ya para 1789 este comercio se había intensificado en
forma normal y lícita. Por consiguiente, este vaso ha podido ser
importado a Coro por algún miembro de la familia Leyba,
vinculado con la isla holandesa de Curazao, dada su proximidad
geográfica.
Carlos F. Duarte
Director
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